Prédica domingo 10 de agosto del 2008 Apóstol Rafael Moro Mensaje: La soledad y el tiempo de Dios El hombre religioso no puede aceptar las cosas de Dios, existen personas que se aferran a sus defectos, se aferran a su debilidad, se aferran a no hacer lo que Dios les esta ordenando, déjame decirte que es ahí, en esa debilidad, en esa situación, donde Dios se va a glorificar y a exaltar su nombre. Eso se parece al pasaje en los evangelios donde Jesús fue al desierto, donde el Señor estaba solo, pero Dios me decía esta mañana, cuando uno esta en esa situación, Él pregunta, ¿donde estoy Yo?, ¿donde esta mi Espíritu?, todas las cosas que nosotros hemos hecho es por que esta el Espíritu de Dios sobre nosotros, nunca hemos estado solos, en esos momentos difíciles siempre el Señor a estado con nosotros. Si usted escudriña las escrituras, ninguno de los apóstoles, hace referencia a que ah estado solo y desamparado, jamás, el Señor siempre estuvo con ellos y esta siempre contigo y a tu lado, los discípulos en sus momentos difíciles lo que hacían era declarar palabras de fe y las promesas de Dios para sus vidas, tu nunca has estado solo, Dios siempre ah estado contigo. Muchas veces pasamos por estas situaciones, porque Dios nos esta preparando para algo y para su tiempo, nosotros como humanos, nos aceleramos y queremos que todas las cosas se hagan volando, pero no es así, Dios tiene su tiempo, y ese tiempo es para prepararte, para entrenarte, para que aprendas y para que cuando llegue su tiempo, las cosas salgan como el las tiene planificadas, según su obra, según su plan, cuando llegan las cosas en su tiempo, en el tiempo de Dios, es algo precioso, y entonces empiezas a ver que todo cambia, existe prosperidad, crecimiento, ansias de Dios. Fíjese el día de Pentecostés, todos estaban unánimes, esperando algo y de repente, les llego, llego el día de la unción y la transformación de las vidas, ese era el momento, ese era el tiempo de Dios. De esa misma manera es contigo, Dios te trajo a este lugar para prepararte para ese tiempo, y cuando llegue ese tiempo, entonces veras la unción de Dios sobre tu vida, no debemos vivir aferrados a esta vida, a esta circunstancia que estamos viviendo o que vivimos, no debemos estar quejándonos porque vivimos en una barriada, por que tu madre fue una prostituta, porque pasaste momentos difíciles, porque no tuviste las condiciones para estudiar, para ser alguien profesionalmente, pasan lo años y vivimos pensando en todo eso y nos auto maldecimos, estamos aferrados a ese pasado y a esa marca en nuestro corazón, esto te permite vivir con un pretexto para no salir adelante, para no avanzar. En el libro de Juan 9:1-3 Y al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿Quién peco, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que peco este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten el él eso es lo que tal vez dice la gente de ti, quien peco, tu o tus padres, porque tu no sirves para nada, por tu situación, por tu dolor, y Dios te dice en esta hora, esto es para que sea glorificado el nombre de Dios, así te dice el Señor, lo que tu estas pasando, Dios lo va a utilizar para algo grande, aunque la gente te rechace, Dios no te va a rechazar. Dios quiere en esta hora, prepararte para cumplir su propósito en tu vida, Yo desconozco las causas por la que estas aquí o nos estas viendo por la Internet, pero si creo que fue Dios quien te trajo por que tiene un propósito contigo, ya es hora que dejes ese pasado atrás y lo entregues en las manos de Jesús, el Señor pago el precio en la cruz para liberarte, para que tengas una nueva vida, para transformar ese dolor en gozo y paz, si quieres rendir tu causa delante de Dios, repite conmigo: Señor, Jesús, vengo delante de ti, para rendirte mi causa, Señor quiero olvidar mi pasado, mis fracasos, mis impedimentos, mis deseos no alcanzados, Señor, yo dejo delante de ti mi pasado y mi situación que tiene mi vida destrozada, y te pido mi Dios amado, que llenes mi vida de ti y de tu presencia, que derrames de tu unción sobre mi, que transformes este pasado y estas circunstancias en éxito y prosperidad, señor me rindo a ti para que me tomes y me transformes y me hagas un vaso para tu honra, en el nombre de mi amado Jesús, amen y amen Si estas palabras han tocado tu vida, escríbenos y estaremos orando por tu bendición y crecimiento |